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miércoles, 8 de junio de 2016

"Mi vecino el yihadista"

Llegamos a casa, después de tomar un café en el Soho y hablar del "sexo de los ángeles", que es como hablar de todo y de nada, la cosa era vernos y ponernos al día. Toca uno de los mejores momentos del día, el sillón  relax, el pijama con esa camiseta publicitaria gastada y las alpargatas. El mando a distancia, da la orden pertinente, tras un paseo por la programación,  me detengo atónito ante lo que pensaba que era posible, pero deseaba improbable: ¿habrá atentados? no, la pregunta es ¿cuando?
Tres atentados en París, ciento y pico de muertos y cientos de heridos, muchisimos muy graves. El DAESH, había actuado, con la mayor de la impunidad, violencia y crueldad al grito de guerra de "Alá es grande". El canal 24h de TVE se hace eco de la trágica noticia, y comienza un programa especial, información detallada al momento. La información, la trágica información copa toda una semana. Tertulias improvisadas, saludos en los ascensores "has visto lo de París, vecino" sustituian al clásico "ojú que caló". Y en charlas de barra de bar, se disertaba de las posibles soluciones a este problema, más bien a esta guerra. Soluciones, por qué no decirlo, bastante peregrinas.
El mal llamado Estado Islámico, consiguió sembrar el terror también consiguió la reacción más enérgica de Francia  y una oleada de mensajes por la paz de la sociedad mundial. Y como no, las opiniones más surrealistas de los ultraizquierdistas, disfrazados de pacifistas de ese partido con marcas blancas y varias alcaldias en España, ponían una "puntilla" para hacerse notar.
Pasó una semana,  una semana en la que se suspendieron partidos de futbol de selecciones europeas y se preparaba el derby Madrid-Barcelona, entre una medidas de seguridad fuera de lo común.
Mientras que permanezco atónito frente al televisor, suena el timbre, es mi vecino, Samir, un estudiante que vive de alquiler en el piso de enfrente. Me pide un cargador de movil, el suyo lo ha perdido, le dejo el mio. Samir desde el primer momento, me pareció un buen tipo. Educado, discreto, de madre belga y padre marroquí, moderno y sobre todo amable. Estudia en la Facultad, no sé  el qué, pero tiene unos horarios, que nos hacen coincidir en el ascensor, "buenas tardes", " que tal" y poco más. Era de pocas palabras pero muy educado y discreto.
El cargador, me lo devuelve con un "gracias" con su particular acento. Mientras sigo viendo la televisión y me viene, como a casi todo el mundo, las imagenes del 11M y el 11S. Y las imagenes propagandisticas de las ejecuciones de este grupo terrorista. Porque el mal denominado Estado Islámico no es más que un grupo de fanáticos, un  montón  de locos radicalizados movidos por un sueño, el paraiso y no se cuantas virgenes esperando. Y un cerebro programado para la muerte, que es muy dificil de volver a configurar correctamente. Y un movil, por el cual no se podrían tener en pié: el dinero.
Muchos jóvenes movidos por ésta promesa, son capaces  de radicalizarse, cometer atentados, inmolarse y dejar un reguero de sangre. Las redes sociales son otras de sus armas, las conocen bien y saben como atraer la atención y sobre todo, captar chicas jóvenes, que serán las "esposas" de estos terroristas. Desde estas lineas mando un mensaje, para controlar esas redes sociales, porque cualquiera puede  caer en las redes de DAESH.
Malí fué objeto de un ataque Yihadista, ayer viernes, justo una semana después. En el más lujoso hotel de Bamako, esa ciudad caótica, pero a la que le tengo tanto cariño, volvió a derramarse sangre. Hombres de negocios, pilotos de lineas aereas francesas....personas al fin y al cabo.
Conocí Bamako, me enamore de su gente, viajé en dos ocasiones y hay amigos allí que todavia conservo.
Hoy sabado, me ha comentado una vecina , que a Samir, mi vecino lo había detenido la policía, intentaba cometer un atentado, un cinturón bomba y una mochila. Samir habia sido mi vecino durante 3 años. Era una célula durmiente, una persona prepara para cometer un atentado en cualquier momento.
Y es que no nos damos cuenta que es posible que nuestro enemigo, viva al lado de nosotros, esa es la guerra invisible, el DAESH y todos sus tentáculos.
@jcebreros20 #stopwar

domingo, 10 de abril de 2016

"Todo trabajo tiene su precio"

A medida que la sociedad va avanzando, en cuanto a tecnologías y modernidades, en cuanto a medios e inmediatez, accesibilidad a las nuevas tecnologías y lo que antes estaba dedicado a unos pocos y que ahora se ha convertido en un bien al alcance de muchos.

Supongamos que tu pareja, cumple los treinta, quereis sorprenderlo como Dios manda y os vais tu amiga y tu al Media Mark, porque todo el mundo va a Media Mark. Y le compras su cámara de "echar" fotos. Lo primero que preguntas al vendedor del polo rojo, es "¿esta cámara hace buenas fotos?" el vendedor sin querer entrar en discusiones escatológicas y filosofar sobre el arte y las actitudes del fotógrafo al que va destinado tan maravilloso regalo, el ojo del fotógrafo, el profesional, que si no es aficionado,  no es un buen profesional y diversos puntos que no van incluidos en el precio de la cámara, se dirige a la caja, mira la referencia y te dice: son 499€, incluye el objetivo, el cargador, una bateria y un curso on line: "La fotografía al alcance de todos". Las tarjetas de memora aparte.

Y llega el dia del cumple del futuro fotógrafo. Le das la caja de envoltorio rojo, con ticket regalo, la abre, mira asombrado y te da un beso por cada euro que te ha costado su nuevo juguete.

Ha pasado un mes y su contador interno lleva cinco mil disparos. Tu novio ni se ha leido las instrucciones de la camara y el curso, para que lo va a hacer, el ya sabe hacer fotos con el movil. Y lo más importante, sabe firmarlas y subirlas a facebook.

Tu que eres muy mona, le pides a tu novio que te fotografíe y te suba a Facebook. Ahí comienza el estrellato. Cada "like" es un subidón del ego, un empuje al orgullo de fotógrafo que dispara en automático y que no sabe por qué el flash salta solo, como por arte de magia.

Pués eso, poco más o menos está pasando. Y se está destrozando, a golpe de like la fotografía, la magia que tienen los desfiles,  las sesiones de fotos, las bodas, las comuniones y las fotos del retoño de la casa. El subir fotos casi sin verlas, la postproducción, es una gran desconocido, el blanco y negro, es antiguo. Y tener que ser más rapido que otros, que quizás se gane la vida con su cámara.

Malos tiempos para la fotografía, las redes sociales acabarán con  la fotografía. Y sobre muy poquit@s entienden que esto  no es gratis, como el señor mayor que hace canastos, no los hace para regalarlos, si no porque todo requiere su tiempo y su esfuerzo, sus materiales, dedicación. Todo tiene su precio. Y de él saldrá si quiere regalar o no. Porque el pasar fotos se debe acabar o acabará con el que hace fotos y se preocupa por seguir formándose y aprender. Que salga de los que somos fotógrafos, que hemos pasado la edad del pavo, esa que describía unas lineas más arriba. El poner precio a nuestro trabajo. Si hay que regalar, que salga de mi corazón, que no sea una obligación.

@jcebreros20