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Mostrando entradas con la etiqueta Zurdo. Mostrar todas las entradas
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domingo, 14 de agosto de 2016

"La Feria pegajosa"

Después de un descanso, merecido, volvemos a nuestra cita semanal, mire usted por donde, coincidiendo con la Feria de Málaga 2016. Ayer bajamos al centro, como solemos decir en Málaga, teniamos dos citas y una tercera adicional. La típica, en una caseta de una cofradia, Fusionadas, donde siempre nos sentimos bien recibidos y bien tratados. Tinto de verano, platos de jamón y queso, tortillas y pinchitos. Me encanta ir a esta caseta, es la esencia de la hermandad y de la Feria de "toda la vida de Dios". Además tengo la oportudidad de saludar a esa gente que no ves durante el año. Digo bien, "gente de Málaga".
Esa feria dió comienzo con media hora de fuegos artificiales el viernes, un derroche de originalidad, permitanme la ironía. El pregón de Vanessa Martín, una cantante que nos contó sus recuerdos, un pregón subjetivo, un pregón no apto para gente objetiva,  más para los fans de Vanessa, que con los que vivimos el dia a dia de ésta ciudad. Y como derroche de una apuesta por la cultura, la actuación de una eurovisiva, de la que no he tenido noticias hasta ayer ¿no hay grupos de Málaga? ¿No se ha hecho rock en las plazas, durante la Noche en Blanco y ahora en la Fería de suficiente calidad como para tocar en la noche de los Fuegos? Vanessa Martín hubiese sido un bello pistoletazo de salida para la Feria del Sur de Europa. A falta de pan buenas son tortas.
Mi segunda cita era con El Zurdo, Alex Melendez, que sólo Dios sabe lo que lo admiro, como músico, como persona y como malagueño de pura cepa, una combinación, que le ha tocado lidiar este año en la feria en una plaza, antes conocida como de la mierda, posteriormente como la de Rockberto y pronto, si esto se anima, "Plaza del Rock".
Debe haber música en la calle, saquemos la música a la calle, que toquen los músicos en la calle, pero todos. Y las "rock and roll stars" también, porque hacemos muy pronto de un músico que está empezando una estrella y así se estrellan. Málaga tiene suficiente calidad para eso, y el Ayuntamiento debería abrir la mano a la música en la calle, yo ya tengo una etiqueta, para que alguna concejala de la oposición tuitee: #rockandrollenlaplaza, en vez de tanta tontería.

Pero centrándonos en la Feria del Centro, que es lo que he vivido hasta el momento, he observado que se ha dado una de cal y otra de arena. La cal, parece que es que hay menos descamisados, o al menos con las multas que sobrevuelan por Málaga, se ha evitado las tipicas escenas de años anteriores, donde niñatos y no tan niñatos, lucian depilación, musculitos y tatuajes. Por otro lado, la  arena la he visto en Calle Larios, una calle de usos múltiples que este año, se ha convertido en una sucursal de cualquier calle del Real, con una salvedad, que los puestos de Gofres no pegan ni con cola y el que ha permitido que esta novedad está haciendo bonito al descamisado, no se si me comprenden o yo me explico mal.
En el Centro, sigue habiendo comas etilicos, gente disfrazada, gente que orina en las calles y mucha gente que pierde el control, mucha porqueria, en algunos puntos, andar es ir despegando los pies de las losetas, de ese vino  de Mollina derramado en el suelo, se forma una película pegajosa que se quita a partir de las 19h, con el desembarco de lo camiones de Limasa y el despliegue de la Policia Local.
No señor Alcalde, no va por usted, no. Va por el pueblo de Málaga y por los que nos visitan, que han perdido el sentido de lo que es la diversión y lo han cambiado por el desmadre.  Eso es dificil de controlar y volver a la esencia de lo que era la Feria de los noventa, una utopía. O ésto cambia o suspenderemos el examen que nos hará ser una de las mejores ciudades de España y de Europa, repasemos la materia de educación. 
Y si me lo permiten, hagamos una autocrítica mirándonos en otras ciudades que tambien tienen Feria, Semana Santa y Metro.

@jcebreros20

domingo, 24 de abril de 2016

Málaga es volatera y ambidiestra.



Málaga, nuestra Málaga, es a veces esa ciudad que se queda mirando el dedo que apunta a la luna, incluso llega a chupárselo, como si de un chupete se tratase. Ese chupete que calma su ansiedad o sus rabietas.

Termina la Semana Santa, sigue con el Malaga Crea y continua con el Festival de Cine, no seré yo el que hable de una semana a tope de eventos, ruedas de prensa, sesiones de fotos, paseillos por la alfombra roja, personajes consagrados del cine y personajillos. Porque de todo hay en la viña del Señor. 

No seré yo quien hable de un festival donde por mucho que se distribuya la alfombra roja, veremos siempre las mismas fotos, de los auténticos protagonista de esta fiesta del cine y la serie de televisión, los fans. Esos que tanto juego dan a la prensa con sus caras histriónicas, buscando el selfie con el guaperas de turno.

Un año más acreditado, con una tarjeta de PVC, colgada al cuello, con una cinta blanca con propaganda de una lujosa marca de coches.

Desde que se inventaron los selfies, se inventó la foto recurso para la prensa. Pongamos por caso a Mario Casas, rodeado de chicas de caras quemadas por el sol y con su teléfono de ultima generación, regalo de Reyes,  inmortalizarse con los actores, emergentes pero guapos. Si Paul Newman, pasease por esa alfombra.....algunas no lo conocerían.

Pero Málaga es así, volatera, como diría mi padre. Lo mismo espera horas para ver al Cautivo por el Puente de la Aurora, que le dice guapo al a Ntro. Padre Jesús de la Columna (Gitanos) que a Mario Casas, da igual, es el mismo público y no me cansaré de repetir que es soberano y el que manda. No Piti, no, el maestro de ceremonias del Festival de Cine es el público, sin ellos sería distinto. Trátenlos bien: agua y protección solar, la mayoría menores.

Una Málaga volatera, que vió pasar un penitente del rock por la Cochera Cabaret, esa recoleta pero acogedora sala de conciertos y otros eventos, muy cerquita de la Térmica. El penitente del rock, es zocato. Toca la guitarra, canta, compone, se arranca por algún palo del flamenco y escribe artículos de opinión. Es afable, humilde y la guitarra zurda son su pico y pala. El sábado presentó Acto de Fe su particular "parto de la burra" porque este disco ha sido trabajo, trabajo y trabajo.

Se metió a su público en el bolsillo, y se dejó el pellejo en el escenario. Un grande, con un corazón enorme.  Virtuosos de las seis cuerdas zurdas, que prestan su talento para que el  para que el rock no muera. Muchos de los grandes estarían orgullosos de él, desde Ariel Rot, Joaquín Sabina y si me lo permiten el mismísimo Jimmy Hendrix. Y es que hay mucho rock and roll, mucha ilusión en estos obreros de la música, como el Zurdo y que dure muchos años.

La Málaga ambidiestra, que lo mismo grita histérica a un personaje de serie de televisión, mientras va a un local a escuchar música de la buena. O pasea por la pasarela del Málaga Crea, diseños que no se cree ni él. Rollito provocación que no falte y como diría el chulesco de turno "que hablen de mi aunque sea mal" eso vende, compartiendo fotos en Facebook, que son gratis (el cogerlas, no hacerlas).

 O se pone una camiseta y una faja lumbar para salir en el submarino de la Esperanza. 
Existen dos "Málagas", la que está al sol y la que está a la sombra, la que madruga y la que trasnocha, la que es creativa y la que se nutre de la que creación de los demás. La de masas y la independiente, la auténtica y la de postureo. La del Rock del bueno y la enlatada. La de los grandes Auditorios y la de los locales. La del jet y la del bus. La de la provocación y la de la emoción, la humilde y la que mira por encima del hombro.

Málaga siempre Málaga, buscando su identidad algunos y siendo ellos mismos otros. Menos mal que la Cerveza Victoria una de nuestras señas de identidad vuelve a Málaga.