domingo, 5 de febrero de 2017

El Whatsapp, ese invento del Demonio.

Da igual, era un día cualquiera a una hora cualquiera, el whatsapp no dejaba de vibrar en mi muñeca izquierda, porque soy de esos que tiene un reloj conectado al móvil, aunque no lo creáis es mucho más discreto que el sonido del móvil, menos molesto y no te pierdes nada.

Leo el mensaje en un semáforo en rojo y me doy cuenta, que no era tan importante, puede esperar. No es importante para mi, quizás al interesado o interesada le vaya la vida en ello. No creo. Gilipolleces de ese calado, no son vitales, así que sigo mi camino, escuchando a Frank Sinatra a duo con Bono (I got you under my skin) disfrutando mientras conduzco por Málaga, que ya es intentar disfrutar.

Otra vez el whatsapp: "a ver si tomamos café" llevamos así mas de un año, mientras cojo otro semáforo en rojo. De Frank Sinatra y Bono a The Style Council, sí lo se, llevo smartwatch y escucho la misma música de siempre, odio la canción del verano y las "radiofórmulas". Y no soporto a los triunfitos ni los programas donde salen niños de tercero de infantil cantado la "Zarzamora" mientras entre plano y plano sacan a la influencer de la madre, con lágrimas de cocodrilo rodando por sus mejillas de frustrada tonadillera.

Sigo escuchando a New Radicals,  me vuelve a vibrar la muñeca, lo siento, pero si me paro en un semáforo en rojo miraré el móvil. "Lo siento, pero ya tenemos fotógrafo", "no importa, que os vaya bien". Era un grupo de madres, que estuvieron dando por saco, un día y otro día, dos meses a ver si se decidían hacer el reportaje conmigo o con otro retratador, al poco tiempo me entero, que estaban arrepentidas de elegir al otro retratador, que casi les hace pedir un préstamo, pero que su orgullo, les impedía reconocer el error. Conozco esa actitud.

Sigo mi camino, escuchando música y de nuevo el whatsapp: "Lo siento Javier, pero no tenemos presupuesto", "no se preocupe" es mi respuesta, pero por dentro digo: "tieso, vistiendo ropa de marca, con Omega Sea Master, un deportivo" éste es un tonto contemporáneo, que quería que trabajase gratis. Pues que siga así, tendrá que sacarse el chino de sus zapatos de marca algún día, el trápala siempre acaba mal, engañado por un trápala.

Y sigo mi camino y llego a un barrio, el nombre no importa, suena el whatsapp otra vez, "después lo leeré" seguro que es para pedirme explicaciones de por qué después de once años, subí a una red social unas fotos del incendio fortuito de una Ermita. Y comienzo a hacer fotos de la vida en la cloacas de Málaga, a retratar la realidad, mientras un grupo de guapas chicas ensayan la coreografía de un desfile muy importante, que tendrá lugar esa misma tarde, al otro lado de la ciudad, donde las madres de ese marginal barrio, no dejan ir a sus hijas adolescentes, mire usted por donde se tienen que meter los prejuicios, esos que miran por encima del hombro. Las dos Málagas.

Y suena el teléfono: "¿como va tu reportaje?", "va genial, mejor de lo que me creía". "Mañana lo publicamos" "ok te lo envío como siempre".

Y me voy por la tarde a ese desfile, no soporto el postureo, menos cuando viene uno de las cloacas de Málaga, donde la gente suele tener problemas de verdad y no viven, en un mundo de cristal, o escondidos detrás del whatsapp, y de likes en Facebook o preocupados con ser  lo que no son. Son dos mundos totalmente contrapuestos, que conviven en Málaga, junto con otros mundillos: Cofrades, Carnavaleros, Futboleros....con su propio sello de identidad.

 Hay que hacer de todo en esta vida y aunque este post sea novelado, me ha venido bien para volver a escribir. A la crítica sin insultar, simplemente llamar al pan, pan y al vino, vino. Es una de mis pasiones, que le vamos a hacer, otros carecen de ellas.

@jcebreros20




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