sábado, 7 de mayo de 2016

"El Trápala malagueño, entre trepas y fantasmones"

Según la RAE, no confundir con la SGAE, el trápala, es una persona falsa y mentirosa. Existen desde el comienzo de los tiempos, desde que Moisés perdió la sandalia. No es buena compañia, pero en algún momento de tu vida, generalmente en el más inoportuno, aparecerá, con su falsa sonrisa, su verbo fácil, su buena planta, y sus intenciones. Si, sus intenciones, porque el trápala, malagueño o no, simplemente quiere su interés, generalmente, poder, dinero, ser reconocido y engordar su ego.

Ya que escribimos desde Málaga y éste que escribe intenta describir lo que ve en su trajín cotidiano hablaré del malacitano.  Me acuerdo cuando mi padre describía a cierto personajillo, como "tuestahabas", un adjetivo calificativo, muy malagueño, que puede ser un excelente apellido para el trápala: "trápala tuestahabas" o "tuestahabas trápala" lo mismo da, me da lo mismo, decir que tu cuñado sea un fantasmón que siempre va pisando cabezas para conseguir sus únicas intenciones, subir en el escalafón social y ganar dinero facilmente.

En "La vengaza de Don Mendo", se describe muy bien, cuando Don Mendo, narra como fué invitado a jugar a las  Siete y Media, un juego vil, que si juegas mi, mil veces mil, o te pasas o no llegas. Desde estas lineas advierto que los trápalas son capaces de invitarnos a cazar aves con lumbre....

El trápala es una mezcla entre el Lazarillo de Tormes, el Pequeño Nicolás y un cuñado fantasmón, hay que saber diferenciarlos para no caer en sus redes. Ese cuñado fantasmón del que uno, en las reuniones familiares, intenta como si fuese un estratega del ejercito, elegir la silla más alejada, para no escuchar sus andanzas, no escuchar lo que le ha costado el deportivo, no enterarnos con quién ha jugado al paddel y por supuesto no escucharlo hablar arrastrando eses, como si de Despeñaperros para arriba fuesen sus ancestros y él hubiese nacido en el mismísimo Palacio Real, cuando la realidad es que solo ha salido de Capuchinos, para ir al Muelle 1 a dar vueltas, eso si, mirando los precios de todos los restaurantes.

He descrito al fantasmón, que a todos nos tocado en suerte y que vemos en redes sociales, contando su vida, cuando en realidad no es tan happy, es más bien triste y aburrida, a pesar de sus selfies y sus localizaciones "Estoy con fulanita en Serrano, Madrid". Menos lobos Caperucita. O Caperucito.

El trápala tiene esta capacidad de ser fantasmón, gracias a su don para la venta. Es capaz de vender arena en el desierto. Es capaz de dar conferencias sobre nuevas tecnologías y de sentenciar en una conversación y hacerte dudar si el coche que te has comprado con tanto trabajo, es la mierda más grande,  él dice que lo es y punto,  porque conoce al que lo ha diseñado.

Todo lo saben, son especialistas por haber hecho algo una vez, conocen a todo el mundo, entra en todo los sitios como si fuesen alguien importante, como el Pequeño Nicolás, por sus selfies, parece tener miles de amigos, pero es la red donde te hace caer. le dejas entrar primero te da unos capotazos, para ver por qué pitón entras, para después darte dos pases de pecho, dos tandas de naturales y terminar con una certera estocada.  Tienen pocos o ningún amigo. Que lo sepais.

He tenido la suerte de conocer a varios trápalas en Málaga. Curiosamente en el Mundillo de la Semana Santa, hay un montón. Conocen a todo el mundo, son los mejores, su nombre suena, como fántasmones se adentran en las Cofradías, como buenos vendedores se ganan la confianza y pasan a dar el hachazo y de camino a extender los tentáculos de forma oportunista.

Así también ocurre en el mundo de la política, de las cofradias y en cualquier mundillo. Hay trápalas porque son personajes símpaticos, molestos y falsos pero símpaticos. Tanto que hablará de ti para montarse en tu chepa con el solo motivo de trepar, estar cerca de donde está el taco. Pero como decía mi admirado Churchill "quien habla de mi a mis espaldas, mi culo contempla".

Creo que he aprendido a diferenciar a un trápala-trepa de un hombre o una mujer que se viste por los pies y me gustaría que os divírtais como yo hago, cuando me cruzo con  personajes de esta calaña. El mejor desprecio es no hacer aprecio. Y la carcajada al verlos la mejor terápia y la mejor arma.

@jcebreros20


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