miércoles, 25 de marzo de 2020

Las cosas no se buscan, se encuentran

Quedamos como todos los viernes para tapear y tomar unas cañas. El grupo de siempre: Luis, María, Sara, Marta, Jaime, Jesús, Ana, Quique y yo. Ese viernes era un poco distinto para mi, volvería a ver a Marta. Llevabamos mucho tiempo siendo algo más que amigos, pero nunca me había decidido a dar el siguiente paso.Me gustaba, no, lo siguiente, como se suele decir. Estaba coladito por ella y esa noche era muy importante para mí. 
Llegué con tiempo al bar de siempre. Koke el camarero me puso una caña sin pedirsela, conocía bien mis gustos, sencillos y prácticos. Mis amigos empezaron a llegar, todos menos Marta. Empecé a inquietarme. Recibí un WhatsApp. "Llego tarde, he pillado un atasco" respiré tranquilo. Jesús y Susana , me preguntaron, "Viene de camino" les contesté. 

Marta y yo no nos veíamos desde el mes de marzo. Era el mes de Junio, yo estaba terminando mis vacaciones. Y entre otras cosas quería contarle a Marta mi viaje a Londres.

Al poco tiempo recibí otro WhatsApp de 
Marta, "estoy llegando...." Mi corazón empezó a querer salirse del pecho. "Koke otra caña, y a mis amigos lo que quieran".
Le di un sorbo a mi cerveza, le di la espalda a la puerta, brindé con mis amigos, empezamos a hacer bromas y a reirnos. Marta entró, no me di cuenta, cuando mis amigos exclamaron:"¡ Marta!  
 El corazón me dió un vuelco. Marta estaba preciosa, más que nunca. Elegante y sencilla. Marta saludó al grupo con abrazos y besos. A mí me dejó para el último. Un abrazo, un beso prolongado en la boca, lágrimas de alegría y un: "te quiero" susurrado al oído.
Marta en marzo dió positivo al dichoso virus, había estado aislada según protocolo. Yo di positivo unas semanas después. Los dos, por fin habíamos superado la enfermedad. Teniamos mucho que contarnos. Y yo aprendí, que las cosas no se buscan, vienen solas.
Las cosas no se buscan, se encuentran.

Javier Cebreros
 thehumanphoto

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